La contaminación lumínica, es el brillo o resplandor luminoso, que por las noches se genera por la iluminación artificial, principalmente producido por los sistemas de alumbrado exterior. Este resplandor hace que se incremente el brillo del fondo natural del cielo, disminuyendo la capacidad de observación de los objetos astronómicos.

La energía solar es una fuente de energía renovable, no contaminante e inagotable, que para su aprovechamiento en alumbrados exteriores, de núcleos urbanos o rurales, áreas industriales o de infraestructuras, zonas verdes, campings, instalaciones deportivas o espacios singulares, se instalan de forma más generalizada farolas solares.

Además el MICROLED PLUS tiene una vida útil muy superior (50.000 horas). Por lo que la cantidad de residuos generados es también menor.

Otro ámbito a tener en cuenta, en la utilización de los equipos de iluminación, es la contaminación ambiental que estos generan, al final de su vida útil.



La directiva 2002/95/CE de Restricción de ciertas Sustancias Peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos, (RoHS del inglés “Restriction of Hazardous Substances”), prohíbe el uso de seis materiales peligrosos (que son: Plomo, Mercurio, Cadmio, Cromo VI, PBB y PBDE), en la fabricación de equipos eléctricos y electrónicos.